Queride lectore, bienvenide a ¡Qué putería!
Esta es una caja de herramientas para el cuidado y seguridad en el uso de apps de citas, específicamente Grindr y Badoo, que toma la forma de bitácora. Aquí lo que queremos es que puedas hacerte preguntas, reflexionar, aprender, quejarte y emputarte por cómo son utilizados tus datos personales cuando usas apps de citas.
Las apps de citas se han convertido en espacios importantes para la comunidad LGBTIQ+. Claro que sí, muches hemos pasado horas moviendo el dedo a la derecha o a la izquierda en busca de una cita, un revolcón o, por qué no, el amor. En esos espacios digitales se exploran identidades, se busca comunidad y se explora el deseo. Las incorporamos a nuestras vidas, pero no siempre somos conscientes de lo eso implica. Por eso nos animamos a construir esta bitácora.
Este material partió de un análisis a las políticas de privacidad de las dos aplicaciones, una exploración de las mismas por parte de una experta en seguridad digital, una revisión de prensa de casos de afectaciones o agresiones hacia personas LGBTIQ+ después de usar apps de citas y de discusiones con personas de la comunidad sobre sus experiencia de uso de las apps. Convertimos toda esa información en recomendaciones sencillas y cercanas que las personas queer puedan usar en su día a día usando las apps.
Sin embargo, lo que al inicio parecía una ruta sencilla de transitar, resultó todo lo contrario. Nos enfrentamos a discusiones complejas sobre lo que es o no es seguro. Una discusión entre seguridad física y seguridad digital que vale la pena explorar. Quisiéramos creer que las recomendaciones que cuidan nuestras identidades digitales son las mismas que cuidan nuestra integridad física, pero en un mundo que insiste en la violencia contra las diversidades, las recomendaciones no son las mismas. Lo que puede ser una recomendación para prevenir agresiones físicas como explorar a las redes sociales de nuestros matchs fuera de las apps, puede ser una servida en bandeja de plata para que las empresas se lucren con los datos personales. ¡Qué rabia, parce!
La cosa está así: las apps no solo funcionan como un fin filantrópico para que las personas podamos disfrutar de orgasmos, encuentros, amores o diversión; funcionan en gran medida gracias a la explotación y comercialización de datos personales. A este panorama le summaos personas usuarias que buscando hacer más atractivos sus perfiles o buscando generar confianza, entregan una gran cantidad de información personal para la conformación de sus perfiles en las app. De hecho, investigaciones indican que las personas que usan app de citas están más inclinadas a dar sus datos personales. Entonces, nos enfrentamos a un negocio redondo en el que les usuaries de estas apps entregan sus datos personales sin menor preocupación; las políticas de tratamiento de datos personales en Colombia aún no ponen en el ojo sobre qué hacen las empresas con esos datos y estas resultan con vía libre para pedir cada vez más y más datos, sin importar cuánto vulnere nuestro derecho a la intimidad.
¿Qué hacer en ese caso? ¿Cómo exploramos desde el cuidado, asumiendo ese término desde la concepción más amplia posible, el uso de app de citas? Después de darle vueltas llegamos a la conclusión poderosa: el conocimiento posibilita la autonomía, y todo es más rico en libertad. Con eso en mente, las herramientas que acá te compartimos no son lo que “está bien”, son lo que necesitas conocer para encontrar las acciones que te hagan sentir bien.
Más allá de enseñarte, lo que queremos es que te emputes, que te emputes por lo que pasa con tus datos, por cómo están diseñadas las apps; que te emputes por cómo nos venden la idea de que “más datos es más seguridad”, que te emputes y exijas más transparencia a las empresas detrás de la app.
Y que te emputes para pasarla rico, para construir confianza y seguridad bajo otras lógicas, para construir cuidado desde lo colectivo y buscar formas de putear, en el sentido delicioso de la palabra, desde el gozo, la libertad y la seguridad.
Queremos que termines de leer, rayar y escribir en esta bitácora y digas: ¡Qué putería!
