Somos una organización colombiana que lleva más de veinte años trabajando en el cruce entre tecnología, derechos humanos y justicia social. Informamos, tomamos posición y actuamos en los debates donde ese cruce importa: cuando una ley puede convertir la vigilancia en política pública, cuando un sistema de inteligencia artificial determina quién recibe asistencia social, cuando las plataformas digitales amplifican la violencia de género.
Nos fundamos en 2003. Operamos desde Bogotá, con trabajo activo en Colombia y redes en América Latina y el mundo. Nos financiamos principalmente con fondos de filantropía internacional y cooperación. Nuestro NGOsource ED nos hace equivalentes a una organización de caridad 501(c)(3) en Estados Unidos.
Los problemas que nos importan
La tecnología ocupa hoy un lugar central en procesos que afectan nuestros derechos: cómo nos identificamos, cómo accedemos a servicios del Estado, cómo ejercemos la libertad de expresión, cómo nos organizamos.
Quienes toman decisiones sobre esa tecnología —congresistas, jueces, empresas, organismos internacionales— frecuentemente no comprenden sus implicaciones reales para las personas. Karisma existe para llenar ese vacío.
Vigilancia y seguridad digital. Analizamos el uso de tecnología de vigilancia por parte del Estado, acompañamos la reforma a la ley de inteligencia y contrainteligencia, y trabajamos con personas defensoras de derechos humanos para fortalecer su seguridad digital.
Violencia basada en género facilitada por la tecnología. Llevamos más de diez años trabajando en el impacto diferenciado que tiene la tecnología sobre mujeres y personas con identidades de género diversas. En 2024, como parte de la Coalición Libres y Conectadas, impulsamos la retirada de un proyecto de ley que, en lugar de proteger a las víctimas, terminó sirviendo intereses contrarios a ellas.
Decisiones algorítmicas y explotación de datos. Trabajamos en la intersección que revela cómo la tecnología es política: analizamos críticamente los proyectos de ley sobre inteligencia artificial que proliferan en el Congreso, documentamos los impactos diferenciados que tienen los sistemas de datos sobre poblaciones vulnerables y presionamos para que la información que el Estado produce — sobre el uso de la fuerza policial, sobre ciberseguridad, sobre los algoritmos que administra — sea pública, verificable y útil para quienes más necesitan rendirle cuentas al poder.
Cómo trabajamos
Lo que distingue a Karisma no es solo en qué temas trabaja, sino cómo los aborda. Combinamos conocimiento técnico con análisis social y jurídico: no es suficiente identificar un problema de derechos humanos si no se entiende cómo funciona la tecnología involucrada, y no es suficiente entender la tecnología si no se comprende el impacto diferenciado que tiene sobre distintas poblaciones.
Leemos el contexto: Monitoreamos permanentemente desarrollos legislativos, jurisprudencia, políticas públicas y despliegues de tecnología. En la legislatura 2024–2025 llevamos más de 75 proyectos de ley bajo seguimiento. Identificamos problemas antes de que se conviertan en norma.
Investigamos y construimos posición: Cuando identificamos una situación relevante, la estudiamos con profundidad y construimos una posición institucional sustentada. Esa posición nos permite participar con criterio en debates técnicos y legislativos, no solo reaccionar.
Actuamos para incidir: Comentamos proyectos de ley, participamos en audiencias públicas, acompañamos procesos de litigio estratégico, formamos capacidades en comunidades, producimos campañas de comunicación. Los cambios que buscamos ocurren a nivel personal, comunitario y de política pública.
Aprendemos y volvemos a empezar: Cada proyecto alimenta la siguiente lectura del contexto. Lo que aprendemos queda documentado y disponible.
